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Blog de Pregoneros Emocionales

S 8/08/2020 - juan presa

Cómo funciona la secuencia emocional


En nuestro modelo emocional, si te has fijado, colocamos las seis emociones básicas en un hexágono que también describe un círculo. La posición de las emociones no es casual, sino el producto de una clarísima jerarquía en la dinámica emocional. También en la pirámide de Maslow encontramos esa jerarquía, que va desde la base hasta la cúspide. No se puede llegar a la cima sin pasar por los fundamentos.

La base emocional del ser humano es la seguridad, es decir, la emoción miedo. Sin ella no puede haber una mínima paz ni tranquilidad, ni respeto, ni normas de convivencia. Sin la emoción miedo el mundo sería un caos. Por eso comenzamos la rueda emocional precisamente ahí, en el Miedo. Una vez que hemos ejercitado las funciones del Miedo, es decir, respetar a los demás y a nosotros mismos, poner límites y establecer normas y convenciones, es menos probable que tengamos pérdidas. Nuestro entorno será mucho más armónico.

Rueda de las emociones

Sin embargo, como el mundo está en constante cambio, a pesar de poner límites y de procurarnos esa seguridad, aparecerán los conflictos y los cambios, las pérdidas. En ese momento tendremos que conectar con la tristeza, la segunda emoción de la rueda. Gracias a ella, averiguaremos en qué consiste el cambio, qué implica, qué tenemos que hacer para superarlo y aprender de él, aceptar lo que está perdido y abrazar la nueva realidad. Pensaremos y estudiaremos las mejores estrategias gracias a la inteligencia y la claridad que nos aporta la tristeza.

Cuando lo tengamos claro, será el momento de actuar. No podemos eternizarnos en la tristeza, en pensar y analizar. Quedaríamos paralizados y entraríamos en una tristeza falsa. Es el momento de la Rabia, la emoción de la acción, de ponerse en marcha y ejecutar todo lo que hemos pensado. Al actuar, el universo a nuestro alrededor se mueve con nosotros. Provocamos la acción de otras personas. Saneamos la situación y nos colocamos en el aquí y el ahora.

Esta sensación de trabajo bien hecho nos infundirá otra de satisfacción, de orgullo sano, la cuarta emoción de la rueda. Nos admiraremos de nuestro crecimiento interior, y del de otras personas de nuestro entorno. Integraremos lo que hemos aprendido en nuestra vida y eso nos convertirá en mejores personas.

Es un momento adecuado para compartir ese crecimiento con otros, para apoyar a los que se han quedado en el camino, a los que nos acompañan. Podemos saborear nuestra pertenencia a nuestro grupo de referencia, a nuestra pareja o amigos, familia, etc. Aquí actúa la emoción amor, que nos conecta con otras personas y crea sinergias increíbles que multiplican el fruto de nuestros proyectos, los hacen crecer y fructificar.

Todo ello nos lleva a la cúspide, la Alegría. Gozamos y fluimos con las personas que amamos, con los regalos que nos da la vida. Conectamos con la trascendencia y agradecemos a Dios o a nuestra divinidad de referencia todo lo que hemos recibido gratuitamente.

Aquí termina el ciclo, pero se repite de nuevo indefinidamente, pues aparecen amenazas y retos que nos obligan a conectar de nuevo con el Miedo.

Cuando las emociones se suceden en este orden, Miedo, Tristeza, Rabia, Orgullo, Amor y Alegría, nuestra energía se fortalece, cargamos pilas y somos capaces de afrontar los retos diarios. Si el orden es el contrario, sucede lo opuesto: nos vaciamos de energía. 

Imaginemos que, por ejemplo, estamos en Tristeza pero nos eternizamos pensando y analizando. Nos perdemos en datos irrelevantes, nos distraemos, y no actuamos. Es posible que retrocedamos al Miedo puesto que aparecerán nuevas amenazas, o porque nos veamos impotentes de actuar, lo que causará nuevas pérdidas de oportunidades. Nos meteremos en un círculo, esta vez vicioso y dañino, del que será difícil salir si no conectamos con la Rabia y seguimos la rueda.


Pregoneros Emocionales

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